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Película Más allá de la luna (Over the Moon)

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Esta nueva película de Netflix es realmente una maravilla, desde el contenido hasta las gráficas. En este artículo te cuento mis opiniones desde mi postura como profesional de la psicología. Hago mención de algunas escenas para ahondar en el tema. Si los spoilers no son problema para ti, te invito a seguir leyendo.

Fei Fei es una niña que vive con sus padres en China. Al principio, la película nos muestra que en un momento dado su madre muere y a partir de este momento, Fei Fei trabaja junto a su padre en el negocio de postres que tienen.

Todo parece indicar, que a pesar de la pérdida de su madre, Fei Fei ha logrado reponerse, hasta que llega una nueva persona a sus vidas. Su papá se vuelve a casar y Fei Fei está en total negación, aparte de que tendrá un hermanastro al que ella considera insoportable, pero él está totalmente encantado de tenerla como nueva hermana.

Su madre le compartió por años la historia de Chang’e, la diosa de la luna, quien mientras vivió, mantuvo un romance profundo con Houyi. La muerte los separó, ahora ella es inmortal e intenta crear una fórmula para traerlo a él a la inmortalidad junto a ella. Lo que se comenta en el pueblo de Fei Fei es que Chang’e y Houyi tenían dos pociones para tomar y esto los haría inmortales, pero ella se tomó las dos y por esta razón, él no la acompaño a la vida eterna.

Todos pensaban que esta era solo una leyenda y Fei Fei pensó que viajando a la luna y tomándose una foto con Chang’e, le comprobaría a su papá que ella existe y así evitaría que se casara con la señora Zhong.

Así que emprendió su viaje y se encuentra con una diosa totalmente diferente a la que su madre le había descrito: egocéntrica, egoísta e insensible. Además, está desesperada por traer a su amante consigo y le encomienda a Fei Fei la tarea de buscarle un regalo que le hace falta: la mitad de un amuleto que la encontrará con Houyi.

Fei Fei, motivada por el duelo por la muerte de su madre, decide encontrar ese regalo y lo hace. Pero ya era demasiado tarde para Chang’e y Houyi, ella era inmortal y él estaba muerto. No había vuelta atrás.

Tanto Fei Fei como Chang’e están atravesando un duelo por la muerte de aquellas personas que más amaron. Por un lado, la diosa de la luna, construye una coraza para protegerse. Recuperar a su amante se vuelve su única razón de vida (o de inmortalidad). La tristeza tan profunda que siente es cubierta por un escudo de frialdad que le presenta al mundo, pero está totalmente rota por dentro.

Fei Fei sufre por la pérdida de su madre y siente un profundo temor por la reconstrucción de su familia, pensando que su mamá será olvidada para siempre. Durante todo ese tiempo, antes de la llegada de la señora Zhong , Fei Fei mantenía la idea de que aunque su mamá no estuviera físicamente, su familia seguía siendo la misma y eso significaba que su papá no estaría con nadie más. El recuerdo de su mamá le hacía pensar que todavía seguía viva entre ellos.

Todo el mundo vive el duelo de una manera distinta. Hay rabia, negación, tristeza, impotencia, esperanza, miedo, pero se expresa de diferentes maneras. Cuando Gobi (un ex-trabajador que la diosa Chang’e botó de su castillo) le cantó una canción donde la invitaba a seguir adelante, esta lo mandó al exilio. En ese momento, ella no estaba preparada para seguir adelante sin Houyi y tan solo con escuchar una propuesta de este estilo, su negación, como mecanismo de defensa, se hacía presente.

Una de las partes más simbólicas de la película es cuando Chang’e y Fei Fei entran a la cámara de tristeza, un lugar donde eran azotadas con recuerdos dolorosos relacionados a sus pérdidas y del que no podían salir. La diosa de la luna se acerca a Fei Fei y la invita a recordar aquellos momentos donde fue feliz con su mamá, resignificando esa pérdida. Fei Fei, también la consoló y esta hermosa diosa, pudo volver a conectarse con esa parte sensible de sí misma. No era una mala persona, solo estaba profundamente herida. Finalmente integró el recuerdo de Houyi como eso: un recuerdo. Y dejó ir la idea de recuperarlo porque de todas formas, los recuerdos no podrían borrarse ni con la muerte (esos eran suyos para siempre).

Todo el dolor que sentimos cuando estamos atravesando un duelo, es válido y es humano. La rabia, la impotencia, negación y miedo también están presentes. Fei Fei no estaba preparada para una familia nueva, pero al final encontró en Chin (su hermanastro) un cómplice. Se dio la oportunidad de disfrutar todo lo nuevo que estaba viviendo, pero para que llegara esa aceptación, fue necesaria la tristeza. Todas las emociones son válidas.

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Autora: Valeria Razzi
Psicóloga
FPV: 12091

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