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La entrevista psicológica con niños.

El trabajo psicoterapéutico con niños es grandioso y muy gratificante. Puede pasar que cuando pensamos en que vamos a tener a un niño en nuestra consulta, pongamos nuestra atención en la entrevista que vamos a hacerle a los padres.

Esa primera entrevista es muy importante porque recogemos motivo de consulta, datos del desarrollo evolutivo del niño y otra información desde el discurso de los padres, pero lo que el niño tiene para contarnos desde su mirada es igual de importante para el trabajo terapéutico. En este artículo quiero compartirles algunas recomendaciones, desde mi experiencia, para entrevistas psicológicas con niños, esperando que puedan serles de utilidad. ¡Aquí vamos!

La Entrevista Psicológica

Primero, vamos a hablar sobre la entrevista psicológica a nivel general. Es una técnica de recolección de datos y una de las armas más poderosas de un psicólogo porque le permite recopilar los datos necesarios para la evaluación, también es útil para el psicodiagnóstico y el tratamiento. Para hacer una buena entrevista hace falta que el consultante se sienta cómodo dentro del espacio de la terapia y que el psicólogo se encargue de hacer un buen rapport. Que sea cálido y amable.

Si quien consulta no se siente confiado, difícilmente pueda otorgarle al terapeuta los datos que le solicita. Por eso, entrevistar es más que interrogar. Es una conversación entre dos, donde bien puede haber una serie de preguntas que nos sirvan para llenar datos básicos, pero siempre con el interés genuino de conocer a esa persona que tenemos al frente. Hay preguntas que a veces van surgiendo en medio del intercambio.

Entrevista Psicológica con Niños

psicologia infantil

La información anterior se puede aplicar perfectamente a la entrevista con niños. Algunas técnicas que he utilizado y me han servido para entrevistar de forma exitosa a los chicos han sido:

  • Crea un ambiente cómodo y seguro. Muchos niños llegan asustados o nerviosos por lo que piensan que el psicólogo va a hacer con ellos. Es común que en muchas culturas se piense que los niños van al psicólogo como una especie de castigo por portarse mal o porque necesitan ser «reparados». Es clave que el psicólogo desde un primer momento haga sentir cómodo al niño y para esto puede combinar lenguaje verbal y no verbal que le indique que está en un lugar seguro. Por ejemplo: sonreír al niño, comunicarle que estaba esperando conocerlo, hablar de forma calmada, evitar cruzarse de brazos o piernas, asegurarle que en ese lugar puede ser él mismo y cumplirlo.
  • Conoce cómo vas a llevar a cabo la entrevista. Esta parte es muy importante. Es positivo tener preparadas una serie de preguntas claves para cada niño en particular. En general, que abarquen datos básicos, preguntas sobre sus familiares y escuela, motivo de consulta, preguntas para conocer sus intereses, eventos que hayan sido significativos para él y explorar en sus emociones. Para la elaboración de esta parte de la entrevista, hay que tomar en cuenta la edad para saber qué será capaz el niño de responder, mientras más pequeño, menos útiles serán una serie de preguntas estructuradas y tendremos que apelar a la hora de juego diagnóstica.
  • Haz el encuadre. Es necesario que le comuniques al niño las reglas del espacio. En mi caso son tres: se deben tratar bien los juguetes, debemos tratarnos con respeto los dos y al finalizar la sesión el niño debe recoger los juguetes que usó y guardarlos en su lugar. En algunos momentos hace falta recordarlas. Cada terapeuta puede hacer las suyas.
  • Conoce sobre desarrollo evolutivo. Es necesario conocer sobre hitos del desarrollo evolutivo porque esto nos permitirá estar atentos a sus movimientos, su lenguaje (lo que entiende y lo que expresa), sus conocimientos acerca de un tema, su nociones de espacio y tiempo (si el niño sabe dónde está, si es de día o de noche, entre otros).
  • Muestra genuino interés en el niño. Quedarnos solamente con la entrevista estructurada no nos servirá de nada con los niños, ademas estas preguntas deben surgir en una conversación fluida y no en modo de interrogatorio porque los asustaremos más. Pregúntale qué le gusta, qué no le gusta, qué lo hace feliz y triste, que te cuente una anécdota significativa para él. Es importante que si vas a trabajar con niños, te sumerjas en su mundo y eso implicará conocer los programas de TV, juguetes o videojuegos del momento. Háblale de lo que conozcas y pregúntale si algo de eso le interesa y si no, que te cuente lo que sí llama su atención. Que la entrevista sea fluida y siempre atento a toda la información que pueda proporcionarte. A mí muchas veces me ha servido indagar mientras jugamos o mientas él hace un dibujo.
  • Preséntate. Cuando vamos a iniciar una conversación con alguien, siempre nos presentamos, pues igual cuando un niño llega a nuestra consulta. Di tu nombre y a qué te dedicas.
  • Preguntas claves. Hay tres preguntas que yo considero claves para hacerlas al niño: ¿sabes dónde estás? ¿sabes lo que hace un psicólogo? ¿por qué estás aquí?. Hay muchos padres que le informan a los niños que van a ir a un psicólogo y la razón por la que ellos piensan que es una buena idea, pero hay otros que dejan ese trabajo al psicólogo. El niño tiene que saber dónde está y es importante que escuches su explicación de lo que él considera que es un psicólogo para luego tú compartirle tu visión. Por ejemplo: un psicólogo es una persona que se interesa mucho en conocer a los demás, en escucharlos y ayudarles si se sienten tristes, muy enojados o si necesitan resolver un problema. Y por último, es necesario escuchar el motivo de consulta del niño, que generalmente es una repetición del discurso de los padres pero muchas otras veces es algo totalmente distinto y hay que estar atentos. Ten presente que casi siempre existe un motivo de consulta manifiesto y otro latente (este último es el que nos toca averiguar).
  • Acuerdo de confidencialidad. Es importante que los padres sepan que así como se hace con ellos un acuerdo de confidencialidad, también con los niños. Esto NO es para ponerse del lado de alguno de los dos, sino para que el niño se sienta cómodo en expresarse y ser él en el espacio de terapia. Ese espacio tiene que asegurarle contención y aceptación, por eso el psicólogo también debe avisarle que todo lo que él cuente o haga en el lugar, se queda allí y no se comparte sin su autorización, salvo que sea algo que sus padres realmente necesiten saber porque puede poner en riesgo su vida o porque puede servir para que todo vaya mejor (se pueden usar estas palabras). Algunos niños son muy pequeños para entender realmente lo que esto significa, pero aunque el psicólogo no se lo exprese, sí es importante que mantenga la confidencialidad.

Luego de esta primera parte, se aplica Hora de Juego Diagnóstica. Esta es mi parte favorita de la entrevista con niños y le dedico un artículo aparte que puedes leer haciendo click aquí

Con los niños siempre es necesario ponernos a su nivel. Mientras más relajados nos observen, más confiados se sentirán de expresarse. No quiero terminar este artículo sin traer de vuelta el tema de la aceptación. Hay niños que son llevados a terapia porque en sus otros entornos no son aceptados, en palabras coloquiales «no los soportan» y el psicólogo debe evitar a toda costa hacer lo mismo porque en el espacio de terapia el niño debe encontrar un lugar para ser a plenitud y comunicar lo que le aqueja sin ser reprochado por ello.

¿Qué te ha parecido esta información? Te invito a dejar un comentario si gustas.

Autora: Valeria Razzi
Psicóloga
FPV 12091

6 comentarios en «La entrevista psicológica con niños.»

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