La autoestima y el autoconcepto en niños.

Los padres se hacen preguntas de este estilo: ¿cómo ayudo a mi hijo a reforzar su autoestima? ¿cuáles son las señales de baja autoestima en niños? ¿qué hago y qué evito para que mi hijo tenga una autoestima sana? En este artículo respondo esta y otras preguntas. ¡Quédate para que te enteres!

¿Qué es la autoestima?

En mi artículo sobre la autoestima en adolescentes respondo esta pregunta y voy a usar aquí esa misma definición. Para los fines, nos sirve perfectamente.

En primer lugar, no podemos hablar de autoestima si antes no hablamos de autoconcepto.

  • Autoconcepto: “es la imagen total de nuestros rasgos y capacidades. Es una construcción cognoscitiva, un sistema de representaciones descriptivas y evaluativas acerca del yo que determina la manera en que nos sentimos con nosotros mismos y guía nuestras acciones.” Papalia y Feldman (2012): Desarrollo Humano. El autoconcepto es básicamente lo que pensamos sobre nosotros mismos.
  • Autoestima: es la valoración del autoconcepto. Juicio que se hace sobre la propia valía. Va siempre de la mano con el autoconcepto.

“Tener una adecuada autoestima, reconocer las propias cualidades y defectos, aceptarse y sentirse a gusto con su persona es fundamental para el bienestar personal. Genera un sentimiento interno de seguridad, confianza en uno mismo y en las demás personas. Potencia el crecimiento personal, estar abierto a los demás, mantener relaciones, dar y recibir afecto, sentir placer, amar y ser amado; en definitiva, vivir plenamente”.

Ríos P. (2009): Psicología. La aventura de conocernos.

La autoestima está fuertemente ligada al autoconcepto (la identidad). No puedes sentirte cómodo con quien eres si no sabes quién eres.

El autoconcepto se va formando en base a las experiencias vividas con las figuras de cuidado y el entorno. El niño se empieza a conocer a través de los adultos que lo rodean.

Construcción del autoconcepto en la infancia.

Ahora que ha quedado claro que el autoconcepto y la autoestima van de la mano, voy a profundizar en esta cuestión: ¿cómo se construye el autoconcepto en la infancia?

  • A través de las experiencias que el niño tenga con su entorno más próximo: su familia. Los cuidadores nombran al niño (eres inteligente, travieso, divertido, torpe, colaborador, mentiroso, gracioso, entre muchas otras más). El niño no se conoce hasta este momento. Si todo el tiempo se le dice que es amistoso, posiblemente esa característica se consolide en él. Si siempre se le dice que es torpe, pasaría lo mismo porque esa será la identidad que le asignen hasta que, si cuenta con otras experiencias, pueda comprobar lo contrario.
  • El trato también tiene un fuerte impacto sobre la construcción de la identidad, por ejemplo: si los padres se relacionan de una forma afectuosa con el niño, le están enviando el mensaje de que es un ser digno de amor y además le muestran la diferencia entre un ambiente afectuoso y uno hostil. Lo mismo pasaría si lo trataran mal (“no soy digno de cariño”, “soy molesto”, “estorbo”).
  • Experiencias con otros contextos: amigos, maestros, otros familiares aparte de los padres, entrenadores, entre otros.

El autoconcepto y la autoestima pueden ir variando con el tiempo dependiendo de las interacciones y experiencias que viva el niño. La autoestima no es estática, sino dinámica dependiendo de la situación personal.

Señales de baja autoestima en niños.

  • Tiende a resaltar más sus debilidades que sus fortalezas.
  • Ve muchos más defectos en sí mismo que virtudes.
  • Con frecuencia se siente incapaz de lograr algo.
  • Podría sentir que sus logros no son suficientes y siempre quiere más.
  • Con frecuencia repite “no puedo” y depende mucho de la ayuda de otros.
  • Podría compararse con otros niños, poniéndose él en desventaja.
¿Cómo ayudas a tu hijo a tener una autoestima sana?
  • Ayúdale a construir una imagen positiva de sí mismo. Reconoce sus virtudes y enséñalo a lidiar y enfrentar los fracasos mostrándole que siempre se puede seguir intentando.
  • Acepta y valida sus emociones.
  • Reconoce sus esfuerzos y no solo su llegada a la meta. Cada paso cuenta.
  • Maneja tus expectativas sobre él. Los niños perfeccionistas tienden a tener baja autoestima porque intentan cumplir desesperadamente exigencias externas (que llegan a internalizar) que son inalcanzables e insaciables.
  • Relacionado al punto anterior: acéptalo como es. Los hijos no son una extensión de sus padres y tienen derecho a gozar de una identidad propia sin desvivirse por cumplir expectativas ajenas. Es mejor tener hijos felices que sufriendo por no poder ser perfectos.

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Autora: Valeria Razzi
Psicóloga
FPV: 12091

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