En el momento en que escuchamos la palabra «duelo» se tiende a asociar con la muerte de un ser querido, pero no solo sucede cuando alguien fallece y en este artículo vamos a hablar de un duelo del que posiblemente no se conoce mucho. Es ese que se vive en la transición de la niñez a la adolescencia.

¿Qué es un duelo?

Un duelo hace referencia a todos los cambios psicológicos y al proceso de adaptación tras haber vivido una pérdida (cualquiera). A lo largo de la vida vivimos muchas pérdidas y rescatando el primer párrafo: no solo tiene que ver con el fallecimiento de un ser querido.

El duelo por la pérdida de la niñez.

Después de esta introducción, vamos a lo que nos atañe. El niño que entra en la pubertad y posteriormente a la adolescencia, vive grandes cambios a nivel físico, psicológico y psicosocial. Experimenta la pérdida de lo conocido al hallarse en un cuerpo que cambia drásticamente, a un pensamiento que evoluciona y a unas relaciones con el exterior que van a desarrollarse de manera distinta que en su niñez.

Para extender este tema, voy a tomar como referencia el maravilloso libro de María del Carmen Míguez donde menciona que en la adolescencia se puede observar la elaboración de tres principales duelos: por el cuerpo infantil, por la identidad y el rol infantil y por los padres de la infancia. Yo voy a darme a la tarea de definirlos:

  • Duelo por el cuerpo infantil: los cambios corporales durante la pubertad y adolescencia son muy distintos a los que pueden darse durante la infancia y la niñez. Los genitales crecen, también el vello púbico, el cuerpo se estira, nos engordamos o adelgazamos, a algunos nos sale acné en el rostro. Todo esto es nuevo para el adolescente y puede añorar volver a su cuerpo de niño, donde no había tantos cambios con los que lidiar.
  • Duelo por la identidad y el rol infantil: la búsqueda de identidad es una de las características principales del desarrollo psicosocial en la adolescencia (puedes leer más del tema haciendo click aquí). En la infancia y niñez la visión que tenemos del mundo se organiza en torno a lo que los adultos nos dicen, pero el adolescente tiene la capacidad de cuestionar estos argumentos y creencias para plantearse unas propias que lo acompañarán en su adultez. Esta pérdida de identidad infantil y la tarea de forjarse una nueva, muchas veces puede ser agobiante. Aparte, al dejar de ser niño se le suman otras responsabilidades y podría mostrarse irritado o triste por su nuevo rol.
  • Duelo por los padres de la infancia: quienes definitivamente no son los mismos, precisamente porque un adolescente y un niño son muy diferentes.

Como todo duelo, es importante darle espacio y tiempo para que se elabore. Elaborar el duelo es reconocerlo y vivirlo. Es posible que en la pubertad se observen muchos cambios de estado de ánimo, que los chicos puedan mostrarse más reactivos, que puedan estar tristes o preocupados por los cambios que su cuerpo vive.

Ellos no son conscientes de estas pérdidas ni del duelo que están atravesando. De hecho, muchas conductas defensivas sirven para negar la pérdida. Míguez (2011) explica «las luchas y rebeldías externas del adolescente no son sino reflejo de los conflictos de dependencia infantil que aun existen». Es importante que los padres manejen esta información para que puedan servir de contención a sus hijos e identificar esas polaridades (también descritas por la autora) de independencia-dependencia, refugio en la fantasía infantil-búsqueda de crecimiento, logros adultos-refugio en logros infantiles. Si se dificulta su comprensión, así mismo se complica la elaboración del duelo de los adolescentes.

Deseo que esta información sea útil para comprender más los cambios del adolescente y lo que experimentan en esa transición niñez-adolescencia.

Referencia Bibliográfica para la elaboración de este artículo: Míguez, M. (2011): Cómo convivir con un adolescente.

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Autora: Valeria Razzi
Psicóloga
FPV 12091

2 comentarios en «De la niñez a la adolescencia: la vivencia de un duelo.»

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